Viste que lindo secreto? El que se nos mete entre las patas cuando estamos acostados? El vientito de crema que se te cae de la boca al respirar. Los pinceles de tus dedos...se suavizan graves tus gestos cuando estás dentro mío, con tu smanos sobre mi piel o tus ojos sobre mi más penetrable acento.
Me doy vuelta y me choco con tu pecho, con tu espalda, con tus músculos cobijados, con la grandeza de tu cintura que me pide que me filtre en ella. Que me diluya entre las dunas de tu espalda. Y colgada de los dientes del definitivo y hermoso espacio de tu nuca soy testigo de un fenómeno químico del cielo.
Y el calor que provocamos no es igual a ningún calor; a ninguna forma de fuego ardiendo en grandes cantidades.
Es nuestro calor, y no existe un igual.
Y quiero conservarlo hasta la muerte de mis receptores activos de la hermosura.
lunes, 19 de octubre de 2009
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